octubre 22, 2026
El paso de Infantil a Primaria: por qué es importante acompañar a nuestros hijos en esta etapa
Por Cristina Manso, neuropsicóloga de Mirasur School
El paso de Educación Infantil a Primaria es mucho más que un cambio de etapa educativa. Entre los cinco y los seis años, los niños afrontan nuevas exigencias académicas, pero también experimentan importantes cambios en su desarrollo cerebral que conviene conocer para poder acompañarlos de la mejor manera posible.
Como familias, a menudo escuchamos frases como «cada niño tiene su ritmo» o «ya madurará». Y es cierto: cada niño evoluciona de una manera diferente. Sin embargo, comprender qué está ocurriendo durante esta etapa nos ayuda a distinguir cuándo necesitamos dar tiempo y cuándo puede ser conveniente buscar orientación.
Aprender a leer y escribir: un gran reto para el cerebro
A diferencia del lenguaje oral, que se desarrolla de forma natural a través de la interacción y la exposición al entorno, la lectura y la escritura requieren un aprendizaje específico. Nuestro cerebro no nace con un área dedicada exclusivamente a estas habilidades: tiene que construir nuevas conexiones para hacerlas posibles.
El neurocientífico Stanislas Dehaene explica cómo, durante el aprendizaje de la lectura, el cerebro adapta determinadas áreas visuales para reconocer letras y palabras y las conecta con los sistemas auditivos que nos permiten relacionar esas formas con sus sonidos.
Dicho de una manera sencilla, un niño que está aprendiendo a leer necesita reconocer una letra, identificar el sonido que representa y conectar ambos elementos. Es un proceso complejo que requiere práctica, esfuerzo y tiempo.
Y mientras aprende a leer y escribir, también tiene que acostumbrarse a otras demandas del aula: permanecer sentado durante determinados periodos, escuchar instrucciones, esperar su turno para hablar, mantener la atención y organizar su comportamiento.
Todas estas habilidades están relacionadas con las llamadas funciones ejecutivas, un conjunto de capacidades que nos ayudan a planificar, controlar nuestros impulsos, mantener la atención y regular nuestras acciones. Su desarrollo continúa durante la infancia y la adolescencia, hasta bien entrada la juventud.
Por eso, cuando hablamos de la transición a Primaria, no hablamos únicamente de aprender nuevos contenidos. Hablamos de una etapa en la que confluyen muchos aprendizajes y procesos de maduración.
¿Cómo saber si nuestro hijo necesita ayuda?
Cada niño tiene su propio ritmo, pero esa idea no debería impedirnos prestar atención a las dificultades que se mantienen en el tiempo o que empiezan a afectar a su bienestar.
En ocasiones, las señales aparecen en el aprendizaje de la lectoescritura. En otras, se manifiestan en el ámbito emocional o social: frustración, inseguridad, rechazo ante determinadas tareas o dificultades para adaptarse a las nuevas rutinas.
A estas edades, los niños empiezan a observar lo que hacen sus compañeros y pueden darse cuenta de que algunas actividades les cuestan más. Cuando sienten que no consiguen avanzar al mismo ritmo que los demás, su confianza puede verse afectada.
Por eso, detectar una dificultad a tiempo no significa etiquetar a un niño ni anticipar un problema, sino comprender qué necesita y valorar cómo podemos ayudarle.
Una intervención temprana, cuando está indicada, puede evitar que determinadas dificultades se prolonguen y se hagan más complejas con el tiempo. Además, permite acompañar al niño antes de que la frustración o la comparación con sus compañeros afecten a su autoestima.
Prevenir no significa alarmarse
Como neuropsicóloga, me gustaría transmitir un mensaje de tranquilidad a las familias: no se trata de preocuparse por cada dificultad ni de comparar constantemente a nuestros hijos con otros niños. Se trata de observarlos, escucharlos y confiar en nuestra capacidad para detectar cuándo algo no va bien.
La intuición de una familia es importante. A veces, sois vosotros quienes primero percibís que vuestro hijo está viviendo el cambio de etapa con más dificultad de la esperada, que una tarea le genera demasiada frustración o que su estado emocional ha cambiado.
Si tenéis dudas, una primera toma de contacto puede ayudaros a comprender qué está ocurriendo. No siempre será necesario intervenir, pero una valoración adecuada permite conocer mejor las necesidades del niño y decidir qué apoyos pueden ser convenientes.
También es importante recordar que las dificultades no siempre están relacionadas con la lectoescritura. La adaptación emocional, las relaciones sociales y el desarrollo de la autonomía forman parte de esta transición y merecen la misma atención.
Acompañar a cada niño desde sus necesidades
El paso de Infantil a Primaria es una oportunidad de crecimiento, descubrimiento y nuevos aprendizajes. Para que los niños puedan vivirlo con confianza, necesitan adultos que comprendan sus tiempos, les ofrezcan apoyo y estén atentos a sus necesidades.
Desde el equipo de Orientación de Mirasur School, trabajamos para acompañar a los alumnos en las diferentes etapas de su desarrollo, ayudando a identificar posibles dificultades y ofreciendo orientación cuando es necesario.
Mi objetivo es que las familias sepan que no tienen que afrontar solas sus dudas. Si observáis que a vuestro hijo le está costando especialmente la transición a Primaria, ya sea por dificultades en el aprendizaje, por cuestiones emocionales o por aspectos sociales, podemos valorar juntos qué está sucediendo y cómo ayudarle.
Porque acompañar a tiempo no es adelantarse a los problemas: es ofrecer a cada niño las herramientas que necesita para crecer, aprender y confiar en sí mismo.
