Silvia Sotomayor escribe y enseña desde el mismo lugar: la convicción de que la palabra tiene sentido cuando se comparte. Profesora de Lengua y Literatura en Mirasur School y coordinadora del Club de Debate del centro, acaba de ser una de las autoras premiadas en el Concurso Internacional de Poesía de Temática Libre de Ediciones Caleidoscopio gracias a su poema “Adiós, verano”, seleccionado entre cerca de 1.500 participantes de distintos países. El reconocimiento le ha permitido formar parte del libro Mapa de lo indomable, una obra colectiva que reúne textos de 142 autores.

Autora de dos poemarios publicados –Sentir en verso y Placeres y pecados– Silvia combina su labor docente con la creación literaria y la divulgación cultural. “Siempre he escrito y he colaborado en medios online; estudié Periodismo, después Humanidades y finalmente me hice profesora”, resume sobre un recorrido vital en el que la escritura ha sido siempre un hilo conductor. Hablamos con ella sobre la creación poética, la importancia de escribir desde la emoción y el valor de animar a los jóvenes a compartir lo que escriben, ahora que el Certamen Joven de Relato Breve de Pinto vuelve a abrir convocatoria.

 

¿Cómo recibiste la noticia de que tu poema había sido premiado en un certamen internacional?

Con mucha sorpresa. Cuando participo en concursos así nunca lo hago con la idea de ganar, sino como una satisfacción personal: siento que tengo algo que aportar y quiero compartirlo.

Concretamente este lo viví con mucha ilusión y emoción, porque inevitablemente piensas en las personas con las que te gustaría compartirlo y que ya no están, como mis padres. Hay nostalgia, pero también mucha alegría, por los amigos, la familia… y porque te da fuerza para escribir y para seguir creando.

¿Qué se siente al ver tu poema publicado y compartir páginas con autores de tantos países distintos?

Vértigo. Mucho vértigo. Pero junto al vértigo llega una satisfacción enorme: comprobar que el poema tiene calidad, que ha sido reconocido internacionalmente y que la carga emocional y la intensidad de lo que supone crear poesía han sido apreciadas. Escribir poesía es contribuir a crear belleza.

¿Recuerdas la primera vez que viste un texto tuyo publicado? ¿Qué sensación te produjo?

 Fue en 2016. Es un orgullo enorme. Te da la sensación de “lo estoy haciendo bien”, y al mismo tiempo te anima a mejorar, a probar otros géneros y ese gusanillo no se va nunca.

Ya he publicado relatos en distintas plataformas y colaboro con organizaciones que luchan contra todo tipo de violencia, escribiendo sobre bullying, violencia machista o identidad de género, como Jupsin’. Hay temas de los que es necesario hablar.

¿Qué te mueve a escribir poesía? ¿Qué encuentras en ella que no encuentras en otros géneros?

 Mi abuelo era poeta y la poesía siempre estuvo presente en mi vida: refranes, canciones populares… pero empecé a escribirla como parte de mi proceso de duelo tras la muerte de mi madre, en 2016, estando embarazada de mi hija Martina. Escribí para liberar, fue la única manera de canalizar ese dolor y esa angustia. Así nació ‘Sentir en verso’, mi primer poemario. Para mí la poesía es eso: crear algo bonito incluso a partir de lo más doloroso.

¿Crees que hace falta “tener algo especial” para escribir o que todos podemos aprender a hacerlo?

 Creo que todos podemos escribir. La clave está en la intención, en tener ganas de hacerlo y de compartir. Escribir, lo que sea, siempre es bueno. Hay ejercicios muy sencillos, el simple hecho de anotar lo que sentimos ya es un comienzo.

 La literatura es emoción, y emoción tenemos todos dentro. El talento ayuda, por supuesto, pero con ganas y con aprendizaje se avanza mucho. En clase trabajamos  la creatividad con nuestros  alumnos y les damos  pautas para plasmar lo que sienten. Son adolescentes luchando con su mundo interior y escribir les ayuda a sacar miedos, a proyectar esperanza y a verse reconocidos.

Para alguien que escribe en privado y duda en dar el paso, ¿qué le dirías?

 Que se lance. Hay que lanzarse. No se trata solo de ganar un concurso, sino de que lo que escribimos puede ayudar a otras personas. La satisfacción de compartir ya es enorme, sea el género que sea.

Como profesora de Lengua y Literatura, ¿por qué crees que es importante que los alumnos escriban, más allá de las notas?

 En una era tan digitalizada, la escritura es clave. No solo como competencia académica, sino porque nos conecta con la realidad. Da igual la asignatura: Lengua, Matemáticas o Biología. Es el vínculo con lo que vivimos. Estamos muy acostumbrados a escribir de forma mecánica, y escribir desde la emoción es conectar de verdad con lo que queremos contar.

El año pasado animaste a varias alumnas a presentarse al Certamen Joven de Relato Breve de Pinto y acabaron ganándolo. ¿Cómo viviste ese momento como docente?

 Con muchísimo orgullo. En este colegio hay un talento enorme y muchas inquietudes, no ambición, sino inquietud por aprender y crear. Alumnas como Nahia González, Paula San Jorge, Alba García, Ana Isabel  o Irene Pina tienen una sensibilidad extraordinaria y unas ganas impresionantes. Yo soy muy pesada y siempre las animo. El proceso creativo, cómo vienen a preguntarte, cómo confían en ti… es precioso.

 Además, se sintieron muy respaldadas por sus compañeros, por el Departamento de Lengua y por el colegio. Esa apuesta conjunta es fundamental.

¿Qué crees que gana un alumno cuando se atreve a compartir lo que escribe?

 Gana autoestima, iniciativa y seguridad en sí mismo, algo clave en la adolescencia. Les cuesta significarse, destacar, pero el entorno del colegio ayuda mucho. Aquí se fomenta de forma natural que participen en certámenes, en el club de debate… y que se sientan orgullosos. Compartir lo que escriben es un honor, no solo para el colegio, sino para todos.

Esta semana se ha convocado una nueva edición del Certamen Joven de Relato Breve de Pinto. A los alumnos que todavía sienten vértigo al presentarse a un concurso así ¿qué les dirías para quitarles ese miedo?

 Que ni se lo piensen. Que escriban y se pongan manos a la obra con esas historias tan estupendas que crean. Que estamos aquí para ayudarlos y acompañarlos. El Departamento de Lengua es un equipo muy implicado: todos, Gustavo, Olivia, Maite, Erika y Ximena, somos unos  apasionados de nuestra materia, la vivimos y la disfrutamos y así se lo intentamos trasladar a nuestros niños y niñas en el aula… ¡y desde luego nos sentimos superorgullosos y sacamos pecho cuando vemos a nuestros alumnos recoger premios!

Para terminar, completa la frase: escribir es…

Lo que necesito para vivir. Es una necesidad vital.

 Durante un tiempo quise ser corresponsal de guerra, y aquello me puso en contacto con la realidad del mundo. Hoy la literatura me permite canalizar lo que esa realidad supone para mí y compartirlo con los demás. En otras palabras: el periodismo, las humanidades me dieron el rigor y la curiosidad por el mundo; la poesía me da la libertad para interpretar lo que siento. Son dos formas de contar la verdad: una desde fuera y otra desde el corazón.