Con solo 18 años, Guillermo Gómez sigue escribiendo páginas brillantes en la historia del patinaje artístico. El alumno del primer curso de Técnico Superior de Acondicionamiento Físico en ISEF Mirasur acaba de proclamarse campeón de de la Copa del Mundo en categoría Sénior Masculino Libre, logrando además un récord de puntuación en su debut internacional en la máxima categoría. Hablamos con él sobre este éxito, los sacrificios que exige el deporte de élite y cómo su formación en ISEF le está ayudando a dar un paso más en su carrera deportiva.

Acabas de proclamarte campeón de la World Cup de Garmisch ¿Qué se siente al vivir un momento así?

Me siento muy orgulloso de todo lo que estoy consiguiendo y, sobre todo, de que sirva para seguir mejorando y creciendo tanto como deportista como persona.

¿Cómo te ha ayudado estudiar TSAF en tu rendimiento como deportista?

Desde que entré en TSAF siento que he incorporado muchas herramientas positivas a mi práctica deportiva. Por ejemplo, noto que los programas de competición me cuestan menos porque estoy acostumbrado a un nivel de esfuerzo físico que complementa perfectamente lo que hago en el patinaje. Actividades como el trabajo cardiovascular o de resistencia han contribuido a mejorar mi condición física de una forma muy positiva.

Además, el ciclo me ha ayudado a desarrollar una mayor resistencia y fortaleza mental. Es verdad que ahora mi día a día es más exigente y agotador porque realizo mucho más ejercicio físico que antes, pero también me ha enseñado a ser más constante, más fuerte y a afrontar mejor los retos.

Compaginar los estudios con el deporte de alto nivel no es fácil. ¿Cómo es tu día a día?

Me levanto por la mañana y vengo a ISEF. Cuando terminan las clases, me voy directamente a entrenar. Normalmente como en el coche y entreno desde las cuatro hasta las cinco y media de la tarde, prácticamente todos los días.

Después suelo ir al fisioterapeuta o continúo con la preparación física y el trabajo específico de habilidades para el patinaje. También dedico tiempo al ballet, que es una parte muy importante de mi preparación. En definitiva, prácticamente toda mi tarde gira en torno al patinaje.

Tras conquistar el oro en la Copa del Mundo, ¿cuál es tu próximo objetivo?

He conseguido clasificarme para la final de la Copa del Mundo, así que el próximo objetivo es competir allí e intentar hacerlo lo mejor posible. Si eso supone conseguir el título, sería fantástico.

Pero, sin duda, la gran meta de esta temporada es clasificarme para el Campeonato del Mundo en mi primer año como sénior, que se celebrará en Paraguay.

¿Qué consejo darías a otros jóvenes que sueñan con dedicarse al deporte profesional?

Les diría que persigan sus sueños porque, con trabajo, esfuerzo y disciplina, todo llega.

Si realmente quieres algo, ve a por ello sin importar lo que diga la gente. Hay que trabajar con ilusión, con ganas y, sobre todo, confiar en uno mismo. La confianza es una de las armas más importantes que puede tener un deportista.